Hace un año fui al nutriólogo, en medio de una depresión. Me dijo que tenía pacientes con menos sobrepeso y más "desarmadas". Empecé con la dieta, bajé unos cuantos kilos, pero sentí que era exigirme demasiado, superar la depresión y ¿¡Más encima cagarme de hambre!? No, gracias.
Nunca me he considerado gorda, a pesar de mi sobrepeso, me miro en el espejo y no me veo tan mal. Hasta hace poco, me sentía como que "salvaba". El problema es cuando me veo en fotos: gorda gorda gorda. Como señoras que han tenido tres hijos y que nunca han vuelto a bajar de peso. ¡Y yo ni siquiera tengo uno! Anchaaaaa, con la cabeza chica.
Y como puras mierdas. Harta ensalada, algunas frutas, pero no me logro aguantar y me compro puras mierdas: top de chocolate, medias lunas, queques, helado, ramitas, papas fritas, etc.
La cosa es que necesito volver a mi. La depresión está más o menos contralada, ya no siento tanta necesidad de tirarme por la ventana, y sé que me tengo que cuidar, pero no logro hacerlo, no logro cerrar la boca y moverme, volver a zumba, caminar. Cada día que pasa, pienso que debo empezar, ponerme las pilas, apechugar. Y los días pasan y nada. Sé que mientras no empiece a hacer ejercicio, no podré dejar de comer (Ya me ha pasado).
Y me da pena, y me siento fea, que nadie me quiere, que me voy a quedar así, que no lograré nada en la vida y que hasta ahora no he hecho nada. Y vuelve el círculo vicioso de mierda...
too good
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